¿De qué sirve cuidar el ambiente o comprar productos no contaminantes si no miramos la manera en la que se prueban nuestros cosméticos y cómo estos afectan a los animales? Un medicamento puede salvarnos la vida, pero… ¿un producto de belleza? ¿Va a cambiar nuestra vida el no ir maquillada a una entrevista?
Animal Testing son los ensayos con animales en cosméticos y es sin duda una de las controvertidas áreas de la experimentación con animales, que a pesar de que fue prohibido en el Reino Unido en 1998, todavía se producen en otras zonas del mundo.
Los científicos introducen espuma de afeitar o dentífrico en el estómago por la fuerza, lo cual les provoca úlceras… ¿Los más perjudicados? Los conejos. Los inmovilizan aprisionándoles la cabeza en un arnés y les abren los ojos con pinzas de mental para evitar que puedan cerrarlos. A continuación, les vierten en los ojos unas gotas de un concentrado químico que está en plena fabricación con la finalidad de observar la gravedad de las lesiones oculares (irritación en la córnea, perforación del ojo, quemaduras, etc.).Es lo que llamamos el test de Draize, el test más conocido en la industria cosmética. Los conejos no pueden rascarse o lavarse, gestos que harían instintivamente para aliviar su dolor. ¿Por qué elegir a los conejos? Porque estos animales segregan una cantidad mínima de lágrimas, lo que hace imposible la expulsión del producto irritante. Después de una semana de tests, la mayoría de los conejos terminan ciegos. Y todos son sacrificados para estudiar los efectos del producto.
Actualmente existen más de 60 alternativas verdaderamente eficaces. Asimismo, hay muchas críticas procedentes de los propios científicos respecto al test de Draize. De acuerdo con ellos, los resultados de las pruebas no llegan a predecir los efectos sobre la salud humana al 100%, ya que se trata de diferentes especies. Cada año, 10 millones de animales mueren en Europa a causa de experimentos en los laboratorios. El 30% de estos corresponde a la industria cosmética.
¡El futuro de nuestras bolas de pelo está a salvo!
Hay que precisar que la ley no obliga a probar los cosméticos en animales, como sí sucede con ciertos medicamente. Los tests alternativos son muy eficaces, rápidos y económicos. Buena noticia: no hace mucho tiempo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) validó el método sustitutivo al test de Draize, lo que debería acabar con el sufrimiento infligido a millares de conejos por todo el mundo.
¿Los pioneros? Los laboratorios ingleses Pharagene, que utilizan tejidos humanos y modelos por ordenador para probar sus productos. Existe también el test “Irritation Assay Système”, el cual mide los niveles de irritación en sustancias con ayuda de un tejido sintético que imita la reacción de la córnea y de la piel humana cuando éstas estás expuestas a las sustancias extranjeras.
El caso de Procter & Gamble
La célebre compañía Procter & Gamble no ha cesado de hacer experimentos en animales. La prueba podemos apreciarla en el reportaje de PETA “Lams”, una marca que pertenece a esta multinacional. Un activista de PETA se infiltró en las instalaciones de Lams y fue testigo de numerosas violaciones de leyes sobre la protección de los animales. Cada año 50.000 animales mueren en manos de Procter&Gamble. Podéis ver el vídeo aquí.
Los productos que cuidan a nuestros animalitos
Cada país tiene su propia lista de productos no probados en nuestros amigos con cuatro patas. Vertte ! os propone algunos, como la elaborada por PETA o la realizada por la asociación hispano-americana AnimaNaturalis.
Vertte ! nos recuerda que también hay marcas como The Body Shop, Yves Rocher o Deliplus de Mercado prohíben las pruebas con animales.
Voilà ! Es muy fácil decir que somos bio, que cuidamos el medio ambiente reciclando y que prestamos atención a lo que comemos. Sin embargo, ¿quién presta atención a las “cobayas” de laboratorio? ¿Vale la pena morir por un perfume?.
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